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Recuerdo De Mis Viajes
Sunday March 25, 2007
Emigre Por Los Caminos De La Vida – parte X Después de haber vivido con la buena gente de Cartagena: mis días pasaron al archivo de los inolvidables, me llene de un bello gusto saboreando los criollos platos de comida de Cartagena, cocinados con sabor y amor, me llene de las autóctonas costumbres de un pueblo que ya me estaba haciendo parte del, ya empezaba a sentir en mi la luz de esa idiosincrasia Caribeña Esta noche que mis pasados escribo, recuerdo aquellas veces en que salí al malecón y escuche el bolero en su ritmo tropical. Y mire bailar el bolero; y baile ese romántico ritmo, con mujeres que sus caderas menean ante mi hambre, como olas mismas del mar, sentí el vaivén de algunos pechos en mi bailar con algunas de esas hembras bellas con sabor a coco, asi con ellas baile bajo aquellas luces de estrellas, que copulaban sus reflejos con las aguas del mulato mar Caribe. La inmensidad oceánica era un deleite de placeres, mas yo era un participe de esos sueños hechos realidades que poco a poco iba encontrando en mi camino. Esas noches en Cartagena sentí mis deseos de macho en viaje, trastornaron mis momentos al aprender el aprecio de mirar esas mujeres, sudando la belleza y entregando aquel telegrama invitando al deseo. Hay Colombia me dije con estas mujeres no creo siquiera llegar a Venezuela. Ahora si me dije varias veces, ya me estoy sintiendo lejos de la tierra; me estoy sintiendo lejos de lo mío; me estoy sintiendo ya con la ausencia de mi madre, me estoy sintiendo dentro una nostalgia al no escuchar las voces de mi pueblo. La tristeza empieza a llenar mis vacíos de soledad, siendo que al tiempo mismo recojo recuerdos que siempre vivirán como una imagen en los senderos que se serán los que pinten la luz y el color de los encantos sembrados en los caminos. Decidí emprender mi marcha, hacia la parte norte oeste de Colombia, colindando con el mar Caribe y ya no muy lejos de las tierras Venezolanas, Barranquilla: otro puerto que lo tenia en los destinos por mi a llegar, lo tenia como una esperanza en la ruta por mi trazada. Al ritmo del tiempo llegue al Puerto de Barranquilla, Capital del Departamento del Atlántico y a solo 15 millas de la desembocadura del Rió Magdalena. Barranquilla era entonces uno de los más importantes puertos de Colombia y fue fundada por el 1,629 en ese entonces su populación llegaba a un numero 896, 649. En esta ciudad tuve la buena suerte de empezar a dar a conocer mi poesía, todo empeso cuando una noche salí a vagar por el puerto, camine viendo el escape del petróleo a otras naciones del mundo. Camine viendo la larga exportación de algodón, cemento, cartón y muchas diferentes bellezas de textiles, asi en el seguir de mí caminar, me llamo la atención una cantina de pueblo, típica de puerto, quizás con algo de melancolía, y con una vista que apuntaba hacia el mar. Decidí tomarme unos aguardientes como le llaman por ahí; Tome asiento en una solitaria mesa, y empecé a ver la belleza que erradicaba de una mujer que serbia por dos o tres mesas en el mismo lugar. Llego a mí, regalándome una sonrisa y preguntándome en que le atiendo, le pedí lo quería tomar y empezaron a divagar mis pensamientos, posible en lo lejos de mi tierra o en aquella lejanía desconocida que había fijado en mi mente ir a conocer. El caminar de esta mujer fue desnudando la melancolía del poeta, fue llenando mi apetito que temblaba como desheredado del relámpago de unos besos, y fue asi que decidí escribirle unos versos. Bien recuerdo que cuando vino a servirme de nuevo, le dije: oiga sabrá que su belleza me llevo a escribir esto para usted. Mira nomás buen hombre me respondió, asi que eres poeta y se puso a leerlos. Que lindos estan me dijo y no es mentira según parece por lo que dices, porque aquí en Barranquilla hay un hombre que la llaman el poeta, y él me escribe mucha poesia, es por él, que e aprendido a encontrar la belleza del canto de ustedes. Tu no eres Colombiano me pregunto? Porque tu acento es bastante diferente: Ah, pero déjame que té presente con ese otro hombre que escribe como tú y se alegrara mucho de estar contigo. Procediendo a retirarse y como en un par de minutos se acerco con un hombre de raza negra, el hombre era el encargado de la biblioteca de ese barrio y su nombre era Cleofás Barrios, 32 años su edad bien recuerdo nos dimos la mano sentándose a mi mesa. Trae otra ronda de aguardientes dijo Cleofás y empezamos a conversar lo bello y triste de la vida, leyó mis versos y me entrego unos del, leímos y empezó a escribir uno él, uno yo, la voz se corrió en la cantina de la platica de los dos poetas y algunos cuantos paisanos poco a poco se arrimaron a nosotros. Esta noche: tendremos que hablarle a este vino embelesado por el amor, tendremos que dejar nuestro recuerdo en la huella eterna de nuestras copas, tendremos que preguntar a los ciegos que nos descifren el secreto de lo oscuro y asi mañana llevarlos de madrugada a todas las esquinas del canto del mar, asi dejaremos el origen constelado de las estrellas, en cada memoria de los que aqui ahora respiran. Los paisanos no permitían que nuestras copas se vaciaran, hablaba Cleofás, hablaba yo; Parecía una partida de pokar, pienso que quizás fue mi primer encuentro en un mundo de bohemios. Mis palabras Negor serán un mantel, que dejare en la mesa de tu mente. Ahi se alimentaran nuestros recuerdos donde quiera que los lleves, te entrego la sonrisa de mi Colombia, para que donde quiera que tu errante y vagabunda vida te lleve, desaparezca lo que el hombre sufre, lo que muchos pueblos lamentan en los tiempos y vientos que acarrean los lamentos de la pobreza. Ven Carmen Maria, dijo a la mesera: entrega un beso de tus labios a este hombre, para que cuando cruce los limites de nuestras fronteras tenga que acordarse del aroma de flor extendida que vive en tu boca y que vivirá como el amor de aquella vieja campana de nuestro Puerto de Barranquilla. La noche siguió su rumbo, como escapándose por un largo túnel de esperanzas y nostalgias; Se apareció una pregunta venia de uno de los que escuchaban nuestra embriagada platica poética. Cual es tu rumbo que piensas tomar mi buen amigo? Pues voy hasta el final del sur de América le dije, no sé cuando llegue pero será algún día. Bien sé mi buen Cleofás que en esa larga huella que me toca que seguir, siempre encontrar el cariño que ya desde un principio en las tierras de este grande continente Sur Americano Sabrás yo parto mañana para el Puerto de Guayaquil alla en el Ecuador y si gustas en el barco que trabajo te llevamos, le hablo al Capitán y no creo que exista ninguna clase de inconveniente. Me quede viendo y pensando; tienes tus documentos internacionales para poder viajar? Claro que si le respondí todo esta como los países que pienso visitar me lo exigen. Entonces sabrás me dijo mañana de cinco a siete de la noche partiremos, el barco se llama don Lucho y esta atracado en los muelles de la Bahía de Sabanilla. Yo te llevo Poeta amigo me dijo Cleofás y que esta noche siga la fiesta para que sea como una alegría y no una despedida... Continuara. Sal Troccoli negorlenthepoet@roadrunner.com | | | |
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Saturday March 24, 2007
 Emigre Por Los Caminos De La Vida—Parte IX Ven Guatemala dijo Mariano, iremos al malecón para que te deleites viendo la bella Cartagena jugando con el mar, en estos que son tus primeros días por este bello puerto Caribeño, y sí: asi fue, después de haber caminado apreciando las bellezas con que la madre naturaleza pinto esos lugares de América y en esa tierra Bolivariana era algo muy difícil para un poeta poder describir, colores de alborada completamente dentro y lejos del arco iris. Nos sentamos en este lugar que bien parecía una inmensa terraza de piedra, y un aire acondicionado que venia de las brisas del mar. El azul oceánico reflejante, se pintaba ante los ojos de cualesquiera que disfrutara de esa extensión de encanto durmiendo en el horizonte, un restaurante para el pueblo, el principio de un poema para cualesquier bohemio. Vi que avían mesas y sillas para los comensales, como para aquellos tambien que solo quisieran el deleite de unos buenos tragos. Después de sentarnos Mariano dijo: dos aguardientes y unas arepas para empezar, si hay camarón trae por favor unos platos con unos cuantos fritos y otros empanizados. Mis oídos se llenaron de un agrado diferente, al escuchar aquellos acordes musicales de una música no muy común en lo por mi conocido: Era algo completamente lejos de lo antes imaginado, luego asi tambien aquellas mujeres mulatas caminando de mesa en mesa, y deleitando el dejar la imagen de sus caderas en un vaivén que jugaba con el baile de las olas. Seis músicos en una pequeña tarima deleitaban con sus cantos tropicales aquellos momentos por primera ves en mi vida excitantes. ¿Déjame preguntarte Mariano, como esta la situación política por estas partes de Colombia, que dice el pueblo, que piensan de Cuba y Fidel Castro?—Y esa vaina a que viene me respondió.--- No es ninguna vaina pura curiosidad sabrás, primera vez que en mi vida piso una tierra Colombiana y de este continente Sur Americano, estuve en las selvas del Choco, y el curso del Rió Atrato ya llegando a Obaldia, pero alla el Indígena no esta para entregar su tiempo por los problemas de la gente, blanca, ladina, o mestiza y que habita las ciudades grandes, medianas, pequeñas etc de Colombia, ellos su problema es pensar en que nunca llegue la presencia de gentes de ciudades como ustedes a tratar de poblar sus territorios, ya que ellos alla viven del abrazo que les entregan las noches y los días. La vida alla en las selvas del Choco Mariano, es completamente un mundo diferente, algo que tienes que verlo para creerlo, ahí aprendes a escuchar las platicas del viento. Cabe la casualidad hermano, que serás el primero a quien yo entregue esta pregunta que apetece satisfacer mi curiosidad, de cuál es el pensar de esta gente que recién empiezan a ser parte de mi convivió diario. Ahora bien, si esta pregunta carga una molestia para ti, tu disculpa y ahí que muera. Mira muchacho tampoco te me pongas sentimental, porque como cabrones sé yo cual es tu tiro al hacerme esa pregunta; pero déjame decirte que esa vaina de la política esta pura candela aquí y donde quiera, alla para el interior del país las guerrillas estan muy duras y las fuerzas del gobierno por igual, lo malo son todas las gentes inocentes que mueren sin una sola razón justificada. Salud dijo Mariano levantando su copa de un aguardiente blanco y fuerte pero bien alegrador, salud muchacho por que tus travesías por las tierras de Simón Bolívar y del General De San Martín, sean placenteras, como llenas de muchos recuerdos en tu fututo, chocamos las copas y bebimos. Empezamos a comer bien a gusto acompañados de varios alcoholes, y con el calor de las copas, nos fuimos poniendo mas sinceros al respecto de los problemas que agobian los minutos que caminan por la vida. Mi patria, esta tierra que hoy estas pisando; en especial Cartagena, a sido un calvario de cadáveres a través de muchas luchas armadas por situaciones diferentes, pero que todas siempre llegaban al mismo destino, los intereses por la conquista del poder. Ahora en los últimos anos y concordando con el movimiento revolucionario Cubano, se a despertado él animo en miles de Colombianos por seguir los mismos caminos, pero la represión es muy dura y cruel por parte del ejercito Colombiano. Asi muchacho que si te internas tierra adentro, tenga mucho cuidado no te confundan con un guerrillero por la manera en que vistes, mas la gran mochila que llevas contigo. Gracias por el consejo Mariano: te contare que el país de donde yo vengo, recién a empezado un movimiento guerrillero, muchos jóvenes universitarios con una conciencia y alma diferente, han visto la patria y su pobreza vestida de miseria, como algo imperdonable, y han encontrado en la ideología Marxista la solución para llegar a un cambio político, que permita trabajar un mejor sistema social, educativo, económico, democrático, y ante todo abolir la discriminación que existe en contra de los pueblos indígenas y las mujeres en general, varios camaradas míos, amigos que juntos conocimos las horas escolares y escuchamos los primeros sonidos de las ametralladoras que en manos militares con sangre de traidores, asi mercenarios hijos malparidos por sus patrias, traicionaron a un presidente democrático que en Guatemala teníamos de nombre Jacobo Arbenz. Estos muchachos a través de las siglas de FAR Fuerzas Armadas Revolucionarias: se lanzaron a la lucha armada en unas montanas que tenemos y de nombre Sierra de las Minas, la lucha será dura y difícil, pues yo pienso que el movimiento armado hubiese antes culturizado al pueblo, en este respecto de ir a la guerra de guerrillas antes de empezar la lucha armada; mas yo no soy nadie para criticar la estrategia de ellos, Luis Agusto Turcios es uno de los meros cabecillas en ese movimiento, buen camarada mío. Nomás pido al Arquitecto del Universo les ayude en su lucha y el pueblo de Guatemala le dé su apoyo, para asi acabar con todo cáncer que corrompe a la sociedad Guatemalteca. Asi pues Mariano, sin nada que me ate, yo te conté algo de los problemas de mi patria, porque pienso que es importante que todos nuestros hermanos Latino Americanos, sepamos hacia donde todos vamos, y en ese ir que todos sepan que es lo que nos y no nos pasa. Después de haber comido empezamos a recorre el área del Castillo de San Felipe de Barajas, un fuerte de piedra diría yo, de una arquitectura impresionante, con cuanta sangre que contribuyo a formar una esa mezcla de huesos y muerte, esa mezcla; dejo reflejando la fortaleza de aquellos que le ocuparan al momento de ataques dirigidos desde el mar, en un tratar de conquistar los dominios de Cartagena de Indias. Supe que el Castillo fue construido en el siglo 17 en la Isla de Getsemani, lugar donde imagino la ciudad se perfila a extenderse en los anos próximos, hasta los territorios de la isla de Manga y Manzanillo, encantos que fueron labrados por Dios, con sus manos de ebanista y no teniendo un día mucho que hacer: se puso dedicado a labrar la estructura de este globo terráqueo, y en el formo el encanto que yo en este momento estoy admirando, tambien pensando fue el Ser Supremo quien puso la delicia en Cartagena, usando la dulzura para con el cincel de su mirada, transformar la delicia de una ciudad llena de sonatas, que cantan las olas y el brinco de las espumas, estos oleos naturales penetran en el rincón de la mirada. Este es el Departamento de Bolívar Salvador, lugar que en el ayer se le califico con el ingrato nombre a Cartagena, de ciudad de la inquisición, ya que aquí fue el teatro digamos de unas de las faenas mas crueles e inhumanas jamás visto antes, en la historia de Colombia y Sur América, es asi que pronto te llevare a que veas donde esta el Palacio de la Inquisición, hasta Palacio hubo veras tu, eso nos indica en los libros de la historia, que aqui fue el lugar donde existió el libre mercado de esclavos todo por los anos posteriores a 1,603, un mercado internacional de humanos fue esta ciudad.—¿Y los Frailes Católicos que decían al respecto de eso Mariano? – Que podían decir si ellos fueron de los primeros que por no esclavizar a los Indígenas empezaron a traer negros del África, ya después de eso venían barcos llenos de esclavos, les traían como animales en bodegas y en unas condiciones que cuenta los relatos escritos, que ni los animales eran dignos de ser tratados asi. Luego estos barcos en su regreso se Iván cargados de oro, y toda clase de productos diferentes que eran extraídos de las tierras de Colombia y Sur América, cosas nuevas que alla en la vieja España no conocían. Total que seguimos caminando por el resto del día, y admirando aquel toque del ayer en las bellas casas de Cartagena y sus calles coloridas, esto eran un Colombia que nunca había caminado por mi mente, paramos por algunas cuantas cantinas, rebosantes de música y gente buena que con Mariano conoci y asi pude compartir el sabor de diferentes ideas; ideas muchas que empezaban a llenar de alhajas el morral de mis recuerdos. Continuara... Sal Troccoli negorlenthepoet@roadrunner.com | | | |
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 Emigre por los caminos de la vida. Parte XIII Pues bien, mis pies pisaron las viejas calles en Cartagena de Indias, un puerto que reflejaba su historia en la inmensidad de piedras saludando la llegada del mar; piedras si formando líneas de murallas convertidas en fuertes, esos que en aquellos tiempos eran la protección de los piratas dueños y señores de los mares del Caribe. Estaba como perdido con mi mirada puesta en el rumbo que las calles llevaban hacia el centro de la ciudad o algún lugar asi, y yo pensé a donde voy, que destino busco... Una sola palmada me toco la espalda, acompañada de una voz estilo caribe diciendo asi: ¿Y ahora cual es tu rumbo Guatemala? Nombre que mucha gente empeso a llamarme al saber mi lugar de procedencia; ¿Que piensas hacer dime y cuanto tiempo piensas quedarte en esta ciudad. ? Era el buen Capitán del barco coquero; hay mi buen hombre le respondí, eso era exacto lo que estaba repicando aquí en mi mente, ¿adonde voy ahora? --Pues déjame decirte muchacho, yo me voy a quedar en puerto por nueve días, soy propietario de una casa aquí en Cartagena y por el momento esta sola, ya que mi señora y los culicagados (muchachos) se encuentran en Puerto Obaldia, asi que veras si quieres quedarte ahí, mejor que bienvenido, tendrás una llave para que salgas y entres cuando quieras, por lo que a mi respecta me dijo, veo que eres un hombre de bien, lo aprendí en tus platicas que tuviste con nosotros cuando navegamos, eso para mi es mas que suficiente. Mi capitán: no sabe cuanto se lo agradezco, viendo que la invitación sale de su corazón, yo no puedo despreciar la benevolencia de su persona, y vera que bien me portare ya que quiero que mi nombre y el de mi patria, queden siempre en ustedes como un abrazo que no tiene ayer, no tiene ahora, tal vez solo un hasta siempre en los caminos del recuerdo. Ven entonces, conseguiremos un taxi y partiremos hacia tu temporario hogar en la bella y vieja ciudad de Cartagena.—Cuentéeme Capi y que tan lejos de aquí esta Puerto Barranquilla.—¿Porque piensas viajar para alla tambien?—Si señor le dije, hay mucha historia envuelta en Cartagena y Barranquilla que seria una tristeza estar cerca y no conocerle no le parece.—Hay Muchacho solo un Judío Errante como tu, sabe encontrarle la gracia a eso de viajar sin conocer a nadie, como tambien guardar en su mente todo lo que en un ayer paso o suscito por diferentes regiones de nuestro mundo. ¿Cuéntame y en que te beneficias con eso, o es que acaso lo haces nomás porque tienes ganas de hacerlo. ? —Asi es, lo hago porque si estuviese esperando a ser un hombre rico, creo que me moriría esperando y no mi buen Capi, yo tengo ganas de conocer mucho mundo y lo haré, llegare hasta donde Dios me lo permita, nomás imagínese usted lo que he conocido desde el día que salí de Guatemala, una inmensidad de encantos que me a regalado la Madre Naturaleza, asi el placer de haber compartido y aprendido mis ideas con tantas gentes diferentes, esto es un tesoro que no muchos millones de gente en el globo lo tienen, me siento Capi un hombre privilegiado y rico por ese derecho que yo mismo me di, el de largarme y vivir con gentes diferentes... --- Ah muchacho aquí nos bajamos me dijo, el bajo su maleta y yo mi mochila dando las gracias al taxista quien fue participe de la platica, y quien me tendió una invitación a salir el día siguiente y asi enseñarme algo de esta bella Cartagena. Total que después de haberme echado un buen dormir en la casa del capitán Mauricio, con una cena colombiana que tuvimos en un restaurante vecino a la casa, llego el momento en que el taxista paso por mi a eso de las 10 y media de la mañana, ya después de habernos saludado me hizo ver que hoy era su día libre, por lo tanto tendría el tiempo para enseñarme muchas cosas, interesantes para mi. Bueno Mauro, me llevo al muchacho a que horas te lo traigo.—Eso no es problema, el es el único que decide a que hora quiere regresar, solo vean el andar con cuidado.—Nos vemos entonces mi buen Capi le dije y partimos con Mariano, un hombre como de la edad de 33 anos, me contó ser originario del Departamento de Antioquia, pero que desde muy niño llego con su familia por estos lugares de Cartagena, considerándola asi como su propia tierra. ¿Y cuenta Guatemala, como te fue con Mauro en el barco cargando cocos.? – La verdad Mariano, es mas te lo digo de una ves, fue una experiencia maravillosa, cansado pues nomás mis manos, de cargar tanto coco, tengo unas cuantas ampollas, pero eso de andar cargando cocos en el mar, ver a los nativos llegar en sus cayucos con la mujer y dos tres hijos y llenos de cocos, mas el mar un poco encambronado y a ellos les vale madre en oleaje bamboleándolos de un lado para otro, sabrás éramos 6 de la tripulación en cadena, uno en babor, cuatro en cubierta y el otro en la bodega acomodándolos, todo era una cadena bien efectiva, coco tras coco, cuatro días exactos y según el contó final: fueron exactamente 7,085 cocos, lo mas lindo era cuando Simón el cocinero se ponía a cantar, cargando y cantando; le encantaban las canciones del Daniel Santos, y que canta bien el camarada.—Si le conozco, el es originario de Barranquilla.—Claro le dije, me platico tanto de su puerto que fue donde me entro hambre de ir a conocer ese otro lugar maravilloso y tambien cargado de historia. Esto es el gran mirador del cerro de Popa, empeso Mariano diciéndome: ves como el paisaje se corta alla donde el cerro se pinta como una diagonal, tambien observa las paredes blancas del Monasterio Agustino alla en lo lejos, parecen que estuvieran como sosteniéndose en el aire.-- Que belleza Mariano, no cabe duda que hay muchas cosas en el mundo que parece que Dios les hubiese hecho un día que no-tenia que hacer nada, por eso les cargo de tanta belleza, ves lo que gano por andar vagando, yo si tengo derecho a decir: hay que verlo para creerlo. Luego nos trasladamos a la ciudad, fuimos a la plaza Bolívar y pensé en el ayer de Cartagena, al llegar a ser la gran plaza mayor en el aspecto militar en tiempo del Reinado Español, la grandes guerras en que fue teatro y campo, llego a mi mente cuantas veces estas bellezas se pintaron con sangre de bandos diferentes, como todos esos conquistadores y piratas dementes de ambición por saquear las riquezas que siempre caracterizaron a esta región. -- Mira aquí estamos llegando a la Manga, este es un barrio digámosle privilegiado, sus jardines resaltan en la arquitectura con toque Española de sus construcciones, claro que la gente que por aquí vive son de alguna suerte privilegiada. Mariano: como todo un buen familiar que no era mi sangre, me siguió llevando por todos los lugares de tradición en Cartagena, ahí fue un encanto en mi mirada el apreciar sus casas antiguas, enseñando sus hermosos balcones coqueteando con sus coloridas cortinas, mas pobladas de macetas colgadas en los arribas de las casas y sus ventanas, con flores que sonreían al paso de las horas, y a las tristezas de las miradas. Cuéntame Mariano algo de Cartagena, lo que tu conozcas de historia, imagino que a de ser un tesoro el saber todo aquel ayer de una bella ciudad como esta.—Déjame empezar a decirte que esta ciudad a sufrido mucho, un pasado de guerras y en su mayoría digámosle categoría internacional, razón: la ambición de controlar la estrategia geográfica que Cartagena tiene en el Caribe, fue él sueno de conquista de los piratas, pero mira Salvador ya van dar la 12 del medio día, iremos a comernos un guisado por ahí, y una pequeña bebida para celebrar tu bienvenida a Cartagena, y será el lugar donde te cuente algo de historia de mi tierra: mi lindo corralito de piedra “Cartagena de Indias.” Continuara... Negorlenthepoet@roadrunner.com | | | |
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Saturday March 10, 2007
 Colombia en el recuerdo de mis viajes Parte VII Total otra parte de mi faena vagamunda empeso, serian tres días que tendría que estar navegando en la delicia del Caribe, mi destino esta ves se enfilaba a la primera ciudad grande de Colombia, Cartagena de Indias un espacio mas de tierra, de gentes y cuantas cosas diferentes esperando la llegada de mi mirada. Siendo asi que aquella madrugada que de Puerto Obaldía partí; ya en las aguas y sus olas Caribeñas empese a sentir el bote como una hamaca que mecía el vaivén de los minutos; el sol empezaba a dejar su luz reflejada en los vuelos de gaviotas, que durmiendo sus alas volaban en el espejo de los vientos. Nunca soné encontrar esa larga hilera de cocales por miles de miles, verdes siluetas que como centinelas resguardaban el bello desnudo de playas, una libertad meneándose en las arenas. Y yo gozando de la belleza que regada se enseñaba en mi camino, verdes diferentes que solo en la naturaleza abierta podía encontrar y que mejor que guardar en el archivo de mis ojos un ayer que mañana llenaría el mundo de mi alma de recuerdos. Mi trabajo fue el pasaje, asi lo pague trabajando con la tripulación en la tarea naviera y esa era la siguiente: Ahí en el meneo de las olas, conoci al aborigen de la costa en el Caribe Colombiano, conoci el color del mulato, fue cuando mi alegría y cariño se lo di al momento de mis labores compartidas, cargando cocos sonreímos y hablamos, les salude cuando sus mujeres, sus niños, en un solo brazo nos tiraban los cientos de cocos de sus pangas, a las manos nuestras que en cadena les hacíamos llegar hasta la bodega inmensa de la embarcación, le bello ver aquel barco navegando son sus velas cuando el viento no lo permitía, dejando asi el descanso de un viejo motor que de ves en cuando dejaba su ronquido bañándose esas azules aguas del Caribe. Mis manos conquistaron la llegada de callos, ya que miles de cocos que pasaron por ellas, dejaron un recuerdo verde pintado con el verde de las selvas. Mi primera experiencia algo que formo una cadena de recuerdos, estos fueron sombras y espacios en la independencia de mi vida, vivir en la libertad del tiempo y el navegar de los aquellos desnudos momentos, conquistados en las rutas del camino. Y fue asi: si ahí, en ese navegar que recogí los murmullos de la estela que el navío dejaba atrás, pintado un adiós lejano de mi regreso, miraba esperando el ensueño estrellado de la noche, que con la luz de estrellas, pintara el rumbo de mi jornada ya trazada en la esperanza de mi intención aventurera, yo quería que mi memoria fuera quedando como abrazada, en las brisas de ese encanto nocturno lleno de palabras marinas... El trabajo era llenar las bodegas de cocos, los cuales serian llevados a lugares especiales donde los procesarían para extraer el buen aceite, apetecido en los platos de cocina en estas regiones del Caribe. Tres días que silbaron telegramas de palmeras, desenfrenando el infortunio de solo poder gozar el lapso de esos días, ya que la pobreza de mi tiempo me obligaba a buscar las huellas que marcarían los pasos de mi marcha hacia una lejanía todavía desconocida. El despertar fue al ritmo mismo de esas oceánicas olas reventando en las viejas murallas de antiguas fortalezas Españolas, enclavadas en la vieja bahía de Cartagena: de repente se apareció ante mis ojos el viejo fuerte de San Felipe de Barajas como un solo centinela. No sé si aparecio dándome la bienvenida, o posiblemente haciéndome ver la existencia de su presencia; esa presencia sola y tendida en la Península que adorna la Isla de Getsemani y asi enseñándome la extensión que bestia a través de sus islas de Manzanillo, Manga y la expansión de tierra firme en el Cerro de la Popa, lugar que como rostro enseñaba las cúpulas de sus cuatro centenarios en la iglesia de San Pedro Claver construida por el ano de 1,603. Vi hacia el viento, para ver si podía tocar, ver, escuchar algo de esos lugares donde el turno me decía: ya te toca llegar, es tu tiempo en que té presentes ante lo desconocido y encontrar ahí una primavera de esperanzas. Una sí: que llene de paisajes los pueblos de soledad, que hasta ahora resbalan en la intención de mi mirada, en la intención de mis deseos, esos que radican en la extensión del realismo que vive en los vapores de aguas, húmedas, errantes que caminan de mi mano en los claros de los tiempos, que solos duermen y me esperan en el camino. Desde el mar el sol ilumino las calles y callejones, caminos diferentes de mi próximo viajar, procedí en un estrechar de manos, a decir adiós al capitán Ezequiel y a los otros 9 lobos de mar que fueron mis hermanos, hombres que me contaron muchas historias del océano, me hablaron de los vientos que siguen el camino de las estrellas, me hablaron de los aretes de la luna, que como un sola miel siempre endulza sus nocturnas travesías en el silencio de las horas, y la música de las marítimas olas, en un abrazo nos dijimos no adiós; si no que será, hasta que el destino algún día, nos entregue el sabor de la alegría de que los ojos abramos, y ahí buscar de derecho de que nuestras manos, puedan ser la única respiración que alguna vez, aparezca en el oleaje de nuestros destinos. Las primeras piedras de la calle me saludaron, bienvenido dijeron, esta es Cartagena de Indias, puerto de Colombia que esperamos dejes él frió de la selva, y te recojas en estas diminutas márgenes de las tierras Sur Americanas, la luz que ilumine los senderos de tu marcha en las tierras de Bolívar. Como asi a lo lejos del sur encontraras otras tierras donde vive y existe el nombre de San Martín. Puta Madre me dije, esto si es de ahora en adelante otro mundo diferente. No se pero levante mis ojos hacia el azul del cielo Colombiano, se que alla en la lejanía del espacio, encomendé mi voz que caminando salió como manto nocturno en palabras de mi mente, nomás diciendo en tus manos señor dejo la esperanza que alimenta mis anhelos, de poder caminar con la luz del amor y vientos de paz, en esa huella que me dirá: Estos son los caminos que llevan a Tierra del Fuego. Continuara... Sal Troccoli negorlenthepoet@adelphia.net | | | |
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Friday March 9, 2007
 Emigre por los caminos de la vida---Parte-6 El incansable ritmo de las olas tocó a la puerta de la madrugada, sinfonías de pájaros en el concierto de la despedida; ya que era mi partida a un viaje que me bestia con una camisa bordada en hilos de miedo. Esta vez al despertar, dije adiós a todos aquellos Indígenas, que me permitieron conocer la cuna de sus costumbres, esa que viven y palpitan en los 46,530 Km. cuadrados que adueñan y encierra, las vastas selvas del Choco, en la parte oeste de Colombia y que colinda con las selvas y provincia Panameñas del mismo nombre, el Darien. Estas regiones son pobladas de miles de especies de animales, que se adaptan a la humedad de largas lluvias tropicales, como extensiones de ríos y pantanos en estas tierras selváticas, paraíso de un majestuoso verde relacionado con todos los colores. Estan gentes pobladoras de estas regiones fueron aguerridos dueños de la tierra, Cunas y Chocos repelieron la invasión de los conquistadores Españoles, en el siglo 17, les hicieron sentir el sabor de la derrota por mas de una vez, ganando asi la libertad única de la selva y mantener el derecho del jaguar, de caminar y dormir como único rey de sus dominios. En este vasto territorio, algunas de las naciones capitalistas como lo es los Estados Unidos de América, han visto estas tierras con intenciones de ambiciones económicas, ya que por muchos anos han vivido con la idea de construir otro canal, que una la inmensidad de los dos océanos Pacifico y Atlántico. He hecho esta referencia, para que juntos tengamos la idea del lugar donde me encuentro, principio pues de mi despedida, ya que voy en busca de descubrir y conocer lo que nunca soné en mi; Llegara a guardar en los archivos de mi memoria. Cuanto de camino pregunte a Belén, un indígena famoso por sus travesías en la selva, 9 días de marcha despacio me respondió. Después de casi once días de permanencia en esa comunidad Indígena Chocos, me alimentaron con un desayuno indescifrable a su sabor, de pescado frito con tortillas de yuca, preparándome un buen lonche para los caminos del destino. Junto en mi partida se perdieron los cantos de las flautas, esas que bailaban los ojos de culebras y dormilones tecolotes. Flautas que partían a cerrar los párpados de la selva, a cuidar el encanto de gentes que en su soledad y lejanía no querían ver, ni saber nada con humanos de corbata y pantalones de mezclilla. El tiempo me dijo partiremos, y en sueños de humo y lentos preparativos organice mi partida, en una panga que empeso a deslizarse en las aguas del Rió Atrató, en un final que serian las costas del Caribe, lugar donde encontraría al Puerto de Obaldia. En el fluvial camino del Rió Atraco, y su larga extensión de cientos de Km., y un descargue de agua al llegar al mar Caribe, en el Golfo Uraba de 175,000 pies cúbicos de agua por segundo. Aquí empese a desplasarme como una hoja navegando su destino, deslizando mis intenciones hacia un futuro, siempre caminando hacia el horizonte, era algo que desde niño ambicionaba a alcanzar, y solo con la intención de mi esperanza, buscaría el posible de conquistarlo. Siendo asi que encerrado en esas ideas me acercaba a mi próxima llegada la cual seria Puerto Obaldía, lugar enclavado en la costa Caribeña, donde según supe existen cantos de mulatos, en el ritmo de tambores diferentes. Después de mi travesía, por esa soledad de extensiones llenas de sonidos diferentes, la cortina selvática, fue desapareciendo y la calma de unas olas con sabor a un fragante temblor que se desprende de las lluvias, fueron como una virtud a mi llegada, el encontrar maderos desembocando al mar, procedente de las entrañas de la selva, asi redes de pescadores, saludando el mensaje que se deriva de las brisas. Sentí un repique de jubilo en mi corazón, él haber logrado mi paso por un barrio de amapolas, residentes de una tierra de colores blindados por guardianes nunca imaginados, lagartos que controlan sus dominios bajo la luz de la bendición de nubes y gotas desparramadas en la llanura y en los silencios de la mirada. Orgulloso deje la luz de la luna, agobiada en la intemperie terrestre, esa donde nunca duerme el encanto de los besos. Le deje como una sola voz en un adiós a las raíces y vientos ardiendo en colores. Viejos acordeones pero alegres si, dejaban evaporar sus acordes musicales, en los vientos que acarreaban el sonido a cualesquier humano viviendo en la distancia. Fue ahí... Puerto Obaldia donde por primera vez escuche la paciencia del ballenato y su voz de vino, que a mis oídos traían de las manos, la fiesta y la secreta espuma de los pálidos mulatos. Esos sonidos les escuche por un momento, les escuche por toda la noche, algo como un acorde a los relámpagos que bailando en esos cielos tropicales; asi también admire la luz de la luna, deshilachándose una a una para luego mecerse en el juego de las olas. He aquí me dije: otra etapa de tu vida, ahora tengo el mar y tengo la selva, necesito un barco para llegar a Cartagena. Tenia que seguir el ritmo de mi marcha, en mis andanzas por los viejos muelles, encontré un velero que de popa a proa mediría unos 35 metros, era mi transportación recomendada. El mar seria esta vez, donde encontraría la ruta a la mira de mi destino. Rosalía el nombre del velero al cual llegue preguntando por el Capitán de nombre Juan Antonio. En que puedo ser bueno joven me pregunto? Sabrá Capitán que recién termine mi travesía por la selva, procedo del Departamento del Choco y busco llegar a Cartagena. Claro que si amigo me respondió, yo le llevo ya que llevamos el mismo destino; ahora bien a cambio del transporte nos paga con su ayuda laborando a bordo de la embarcación. Y que clase de labores serian esas Capitán? Muy sencillo amigo, yo me dedico a la compra de coco, para hacer aceite, asi que navego de Cartagena a Obaldia y viceversa, recogiendo el producto que los Indígenas llegan en sus pangas a vendernos en aguas del mar. Apúnteme Capitán le respondí... Y cuando me di cuenta del navegar de los minutos ahí mismo me encontraba, en la Caribeña costa de Colombia, un mar y un cielo. Tres días navegamos en ese barco de vela, que con su proa desgarraba en sonidos, cristales que dormían sus fragmentos en las aguas. Su proa enfilaba por diferentes veces hacia la llegada de muchas pangas de Cholos, (Pobladores Indígenas) provenientes de la costa y pequeñas islas con sus cargamentos de cocos, que en cadena de varios hombres guardábamos en la bodega de la embarcación. No se cuantas perlas verdes de la selva, pasaron por mis manos, manos que ayudaron llevar estos a su rumbo y el mío que era Puerto de Cartagena, lugar donde esos cocos se transformarían en aceite, y cocinar los alimentos que espanten el hambre de gentes de otros pueblos diferentes. Continuara... Sal Troccoli negorlenthepoet@adelphia.net | | | |
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